Porche de madera  abierto para dejar los coches de la vivienda, trabajo realizado en la “Urbanización Maravisa”, la Puebla de Vallbona. Valencia

En la imagen de portada se muestra la imagen desde la parte interior del porche, donde se ven todas las partes de madera que forman la estructura de madera. En un principio el cliente nos solicitó una pérgola de madera, para poner sobre ella un toldo de lona, pero viendo que el toldo no era una solución definitiva, ya que cada “x”años tenía que cambiarlo al estar sometido a las inclemencias del tiempo, se decidió por cerrar la estructura de madera.

El porche de madera, está barnizado con un doble tratamiento:

  • Primero se le da una mano de barniz penetrante sobre la madera del color elegido por el cliente y
  • Pasadas unas horas, se le da una segunda mano de barniz incoloro de protección.

Los dos tratamientos son en base agua, sin utilización de productos al disolvente, este barniz presenta mayores ventajas que si lo realizamos al disolvente.

  • El mantenimiento de la madera es mínimo
  • No contamina al ser en base agua.

El porche de madera de la imagen,  al igual que los cenadores de madera presentan un mantenimiento casi nulo, ya que el producto es para 8 años y solo hay que tratar las columnas que están expuestas a la lluvia y a la luz directa del sol, el resto está protegido por la propia cubierta de madera.

Por lo comentado anteriormente, si el cenador de madera se hace con columnas de obra, o con columnas cara vista, el mantenimiento de la estructura de madera es “cero”.

Y con respecto al barniz que comentábamos, resulta menos contaminante y hacemos nuestra pequeña contribución con el medio ambiente.

El porche de madera se terminó con teja cerámica mixta, pegada con espuma de poliuretano sobre una tela asfáltica rugosa especial para este tipo de fijaciones con teja, los laterales y la parte trasera del porche de madera están rematados con teja lateral de acabado.

Se ha instalado la luz en el centro del porche con un foco de forja, dejando los cables ocultos entre el techo de madera machihembrado y la tela asfáltica.